Aneurisma Aortico y Diseccion Aortica
Aneurisma aórtico
Un aneurisma aórtico es una dilatación o ensanchamiento en un punto débil de la pared de la aorta, la cual es la arteria principal que lleva sangre del corazón al resto del cuerpo. Si la pared de la aorta se rompe, puede dar como resultado la muerte de la víctima si no se trata inmediatamente. Unas 15 mil personas en Estados Unidos mueren repentinamente cada año debido a un aneurismo aórtico, la cual es la novena causa de muerte en los hombres mayores de 55 años.
Los aneurismas aórticos pueden formarse en cualquier parte de la aorta, pero más de tres cuartos ocurren en el abdomen. Aquellos que se desarrollan en el pecho se les llaman aneurismas torácicos. Desafortunadamente, la mayoría de los aneurismas son asintomáticos, hasta que se rompen o forman coagulos dentro de ellos que luego se desplazan a otras arterias. Muy pocos casos de aneurismas se descubren tempranamente, haciéndolos particularmente peligrosos. Si son detectados a tiempo, más del 90 por ciento de los aneurismas pueden ser reparados exitosamente.
Los aneurismas son ocasionados por la presión en una parte débil de la pared aortica, lo cual crea un globo que se ensancha fuera de las paredes de la aorta. La aterosclerosis es la causa en la mayoría de los casos, debido al crecimiento en los depósitos de placa en las arterias, lo cual debilita las capas internas de la pared aórtica. Aparte de la aterosclerosis, otros factores que lo ponen en mayor riesgo incluyen el fumar, la hipertensión y las enfermedades congénitas como el Síndrome de Marfan.
Los aneurismas son diagnosticados usando exámenes de imágenes como el ultrasonido, la tomografía computarizada y la resonancia magnética. Los aneurismas jamás desaparecen por sí solos y la mayoría de ellos crecen con el tiempo. Un aneurisma con más de cinco centímetros de diámetro es considerado un riesgo mayor y debe ser tratado. Aneurismas mas pequeños pueden ser monitoreados medicamente.
¿Cómo se puede tratar un aneurisma aórtico?
Los aneurismas pequeños deben ser monitoreados con regularidad por su doctor, usando exámenes de representación óptica. Los aneurismas jamás desaparecen por sí solos y la mayoría de ellos crecen con el tiempo. Un aneurisma con más de cinco centímetros de diámetro es considerado un riesgo mayor y debe ser monitoreado.
Se pueden prescribir medicamentos para reducir la presión arterial en pacientes que sufren de hipertensión, a fin de reducir la fuerza en que la sangre fluye por las paredes de la aorta. La cirugía o reparación con stents debe ser realizada para reparar los aneurismas de gran tamaño, o aquellas que estén creciendo muy rápido, ya que un aneurisma roto puede causar la muerte a la víctima en sólo minutos.
¿En qué consiste la terapia endovascular?
El tratamiento endovascular de un aneurisma aórtico consiste en tratar el aneurisma desde dentro de la arteria. Antes, el único tratamiento consistía en abrir al paciente por el abdomen o tórax y se procedía a buscar la arteria dañada para repararla.
Los tratamientos endovasculares de aneurisma aórtico actuales —que se implementaron hace apenas diez años— consisten en colocar una prótesis (tubo) dentro de la arteria. Esta prótesis funciona con un catéter que se introduce por una pequeña incisión en el área de la ingle. Una vez dentro, la prótesis es liberada dentro de la arteria. La labor de la prótesis, en este caso, es procurar que la arteria continúe con su flujo normal de sangre sin romperse. Igualmente, con este método también es posible el tratamiento de otras enfermedades como obstrucciones de la arteria, comunicaciones anormales de la arteria y traumas diversos.
Disección Aortica
Una disección aórtica ocurre cuando se presenta una ruptura de la capa interna de la arteria aorta (la arteria principal que lleva la sangre del corazón a todo el cuerpo) con hemorragia en la pared de la misma. Una disección es muy diferente a un aneurisma aórtico, ya que el último es simplemente un ensanchamiento en un punto débil de la pared de la aorta y es más común.
Una disección causa que la sangre fluya entre la pared interna y la externa del vaso aórtico, impidiendo el flujo de sangre hacia los órganos vitales como el cerebro. Una disección en la zona más vulnerable de la pared aórtica (aorta ascendente), incrementa el riesgo de una ruptura, creando una condición grave en el paciente que puede tratarse solamente con cirugía.
Existen dos tipos de disección aórtica. El Tipo A, es una lesión se presenta en la parte inicial de la aorta (aorta ascendente). El Tipo B, por otra parte, ocurre en la parte posterior de la aorta (aorta descendente). La disección de Tipo A es la más peligrosa de las dos y requiere intervención quirúrgica inmediata. El Tipo B puede tratarse con terapia, stents, o cirugía, dependiendo de la severidad de la lesión.
¿Cuáles son los síntomas de la disección aórtica?
Los síntomas de una disección aórtica grave incluyen el repentino y fuerte dolor del pecho-ya sea la parte de frente o detrás-que también a veces está acompañado de sudor. Otros síntomas incluyen desmayos, falta de aliento, debilidad y fatiga. Algunas personas pueden no demostrar los síntomas, lo que hace la enfermedad especialmente peligrosa y difícil de detectar.
¿Cómo se trata la disección aórtica?
Cuando se diagnostica una disección aórtica lo primero que se hace es determinar si la lesión se inició en la aorta ascendente o en la descendente, puesto que el pronóstico varía considerablemente. La que se inicia en la aorta ascendente compromete seriamente la vida del paciente debido al riesgo de ruptura al pericardio y el correspondiente taponamiento cardiaco. Por esta razón, este tipo de disección es considerado como emergencia quirúrgica. La disección de la aorta descendente permite una estabilización previa del paciente, ya que la ruptura es poco probable. Por esta razón muchos centros contraindican la cirugía si no se presentan complicaciones como progresión de la disección a pesar de la terapia médica, signos de oclusión de las ramas mayores de la aorta, falla de los riñones por compromiso de sus arterias, o signos inminentes de ruptura.